La expresión del título no hace ni más ni menos referencia a lo que (si no se cruza el Destino siempre caprichoso de por medio) todos conoceremos: la vejez.
A menudo me pregunto cómo será vivir de viejo y se me aparecen dos percepciones distintas, totalmente opuestas, que a la vez son a las que dividen a la sociedad en general. ¿Es, cómo daría a pensar el título, un período de esplendor? ¿No será en realidad lo que en realidad parece representar, es decir, el fin de nuestro camino?
Me gustaría pensar que fuese la primera opción, tal y como lo piensan algunos entrados en años pero que todavía no la conocen. Una época maravillosa en la que por fin te libras de un jefe pesado e incluso acosador, en la que disfrutas de todo el tiempo del mundo a tu antojo y en la que vives ni más ni menos que a costa del trabajo de los demás, que se manifiesta el día 10 de cada mes en la cuenta. Qué bonito sería. Sin embargo creo que es una estratagema de los que pasan la cincuentena para olvidar el miedo que se les va calando en los huesos, pensando que su final se acerca inexorablemente y que ya no pueden sino perder.
Esto lo que nos aterra a todos. Todo el mundo sufre pensando en que un día, de repente, no recuerdas nada, tu cerebro deja de funcionar tal y como la hacía antes. Pero to creo que al fin y al cabo eso no es tan horrible y que la realidad es mucho peor puesto que no es que un día te levantes y dejes de sentir el pasado y pierdes la noción del presente sino que ves como poco a poco todas tus conquistas se van diluyendo en un futuro que no existe, cómo todo por lo que has luchado, incluso aquéllo que no recuerdas cómo conseguiste por primera vez (ponerte el abrigo o levantar una sartén por ejemplo) huye de ti sin haberte pedido permiso.
Evidentemente todo esto provoca un enorme sufrimiento al ser testigo de tu propia degradación o de la de tus más allegados. Por eso todos debemos apoyarlos para que sus días sean mejores. Cuando sus manos ya no sean capaces de agarrarse con fuerza y ganas a su guía como hace el de la foto debemos agarrarla por ellos y admirarles por su valentía (no sé si yo quiero llegar a ser vieja y podría soportar verme así), en lugar de dejarlos a un lado pensando que no serviría para nada. No olvidéis que todos debemos pasar por eso...
Yaya, espero que algún día me digne a cumplir tu ilusión y enseñarte "el ordenador" para que puedas leer esto, que he escrito pensando en ti cada segundo.
P.D. Este artículo iba a ser optimista pero se me ha ido la pinza. Para otra vez dejo lo que realmente quería contar.