miércoles, 31 de marzo de 2010


Estaba perdiendo el tiempo en internet, actividad que se repite continuamente cuando no tienes nada que hacer, y de repente me he encontrado un pequeño, aún más preciado por ser totalmente inesperado. Pensaba que sería algún poema de un poeta inglés del XIX o algo así y cuál ha sido mi sorpresa al meter el título en Google y descubrir que es una canción de U2. Aún así me sigue gustando igual, así que aquí os dejo un pedacito:


Staring at the sun

I'm not the only one

Staring at the sun

Afraid of what you'll find

If you took a look inside

I'm not just deaf and dumb

Staring at the sun

Not the only one

Who's happy to go blind.

martes, 16 de marzo de 2010

"Segunda juventud"

La expresión del título no hace ni más ni menos referencia a lo que (si no se cruza el Destino siempre caprichoso de por medio) todos conoceremos: la vejez.
A menudo me pregunto cómo será vivir de viejo y se me aparecen dos percepciones distintas, totalmente opuestas, que a la vez son a las que dividen a la sociedad en general. ¿Es, cómo daría a pensar el título, un período de esplendor? ¿No será en realidad lo que en realidad parece representar, es decir, el fin de nuestro camino?
Me gustaría pensar que fuese la primera opción, tal y como lo piensan algunos entrados en años pero que todavía no la conocen. Una época maravillosa en la que por fin te libras de un jefe pesado e incluso acosador, en la que disfrutas de todo el tiempo del mundo a tu antojo y en la que vives ni más ni menos que a costa del trabajo de los demás, que se manifiesta el día 10 de cada mes en la cuenta. Qué bonito sería. Sin embargo creo que es una estratagema de los que pasan la cincuentena para olvidar el miedo que se les va calando en los huesos, pensando que su final se acerca inexorablemente y que ya no pueden sino perder.
Esto lo que nos aterra a todos. Todo el mundo sufre pensando en que un día, de repente, no recuerdas nada, tu cerebro deja de funcionar tal y como la hacía antes. Pero to creo que al fin y al cabo eso no es tan horrible y que la realidad es mucho peor puesto que no es que un día te levantes y dejes de sentir el pasado y pierdes la noción del presente sino que ves como poco a poco todas tus conquistas se van diluyendo en un futuro que no existe, cómo todo por lo que has luchado, incluso aquéllo que no recuerdas cómo conseguiste por primera vez (ponerte el abrigo o levantar una sartén por ejemplo) huye de ti sin haberte pedido permiso.
Evidentemente todo esto provoca un enorme sufrimiento al ser testigo de tu propia degradación o de la de tus más allegados. Por eso todos debemos apoyarlos para que sus días sean mejores. Cuando sus manos ya no sean capaces de agarrarse con fuerza y ganas a su guía como hace el de la foto debemos agarrarla por ellos y admirarles por su valentía (no sé si yo quiero llegar a ser vieja y podría soportar verme así), en lugar de dejarlos a un lado pensando que no serviría para nada. No olvidéis que todos debemos pasar por eso...

Yaya, espero que algún día me digne a cumplir tu ilusión y enseñarte "el ordenador" para que puedas leer esto, que he escrito pensando en ti cada segundo.

P.D. Este artículo iba a ser optimista pero se me ha ido la pinza. Para otra vez dejo lo que realmente quería contar.

martes, 23 de febrero de 2010

CULPABLE. CULPABILIDAD. CULPA


La culpa.

Acción que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

A simple vista es bastante simple y evidente.

Pero el que de verdad la conoce sabe que no es tan sencillo y que en realidad la cupla es algo mucho más terrible por el dolor profundo que causa. Además este dolor es doble: primero está la persona víctima de la acción del culpable y por otro lado está el culpable, que debe cargar siempre de un castigo eterno, en espera de una expiación que a veces puede no llegar nunca.

Así la cupla es como una sombra oscura que se pega a tus talones. Ese sombra es la que tú mismo has causado, al apagar la luz que anidaba en alguien al que has hecho daño. Lo peor de todo es que esta sombra ya te persigue para siempre, porque como ya sabemos todos gracias a Peter Pan, nadie puede cazar su sombra.

Todos los culpables somos conscientes ["conciencia" nos viene del latín conscíentía, que signifia estar consciente de culpa. Esta palabra está derivada de com (culpa) y de sciere (saber)] de que una vez que se ha hecho de noche y esa sombre te persigue, causándote verdadero pavor, ya es demasiado tarde para volver atrás, y de que nada puede cambiar, porque pedir perdón no servirá para nada: a las palabras se las lleva el viento.
Otra forma de ver la culpa es asemejándola a una gran mochila que llevas tu espalda. Viene cargada de inseguridad, de miedo, de sufrimiento, de un cúmulo de remordimientos, de tristeza e incluso de odio hacia ti mismo. Por supuesto, tú puedes vaciar esa mochila. Te sentirás ligero, tan ligero porque en realidad estarás vacío, solo. Y para colmo la mochila ya no podrás quitártela nunca. Será como un peso inseparable con el que tendrás que aprender a convivir para sobrevivir.