
Ayer por a tarde fui al cine.
Parece que es el típico que plan para una tarde en la que no tienes otra cosa mejor que hacer, y con el que no prendes nada. Pero nos equivocamos: en una tarde pude conocer mejor el mundo que me rodea, tanto por lo que vi durante la pelicula, como durante los minutos previos a ella.
Estaba yo sentada en mi butaca, impaciente, esperando a que empezase la película, o al menos algunos de ésos tráilers tan chulos que echan antes. Pues eso, yo en mi butaca, y de repente se acerca una pareja. A primera vista, una más, pero si te acercabas un poquito (en este caso ellos fueron los que se acercaron), te dabas cuenta de que sufrían una deficiencia mental. como iba diciendo, ellos, tan monos de la mano, se acercaron, preguntando si aquélla era su fila. Les dije que no, que debían subir. Se alejan. Al fin las primeras imágenes en la pantalla. Las luces se apagan, todo el mundo sentado.... Ya van dos anuncios, la publicidad invade las salas, la típica comedia (¿habrán escogido ya todos los momentos graciosos de la película?), las luces están apagadas. Y de repente, abajo, vuelvo a ver a la misma pareja, recorriendo las primeras filas en busca de un sitio para ellos. Todo el mundo sigue tan tranquilo, concentrado en la publicidad (¿qué interés madre mía!). ¿es que nadie los ve a ellos? Necesitan ayuda, holaaaaaaaaa. No me queda otra que levantarme y llevarles, a ciegas, intentando averiguar los números de fila, ya desesperados ya arrepentidos de haber intentado hacer algo "lejos de su alcance", a sus asientos.
¿Es ésa la solidaridad de la que tanto pavonean las otras 500 personas de la sala? ¿es ésa la ayuda a los discapacitados lo que promueven los cines y los establecimientos públicos? ¿Es que ellos no tienen el mismo derecho a integrarse, a hacer las mismas actividades, aunque sea una tarde de cine en la que se supone vas a no hacer nada, a disfrutar de la película (que a las alturas a las que lograron sentarse ya había empezado)?


1 comentario:
Un aplauso.
Yo hubiese hecho lo mismo, pero me impresiona ver cuanta gente prefiere esquivar la mirada y omitir el hecho de que una pareja necesita su ayuda, sobre todo cuando esta no le vas a llevar más de cinco minutos.
Antes de ayer una chica con una malformación en las piernas estaba intentando subir las escaleras del metro. Cargando con dos muletas, el bolso, y al mismo tiempo, agarrándose a la barandilla de la escalera. Evidentemente me acerqué a ayudarla y de ofrecí apoyo para subir la escalera. Después bajé hacia la entrada del metro y veo a la pareja de turno de vigilantes, leyendo el periódico, apoyados sobre los torniquetes del metro, hablando.
Tan tranquilos. ¡Qué pedazo de hu**os! la pobre mujer teniendo que escalar lo que para ella era un abismo y ellos sin mover un dedo. Viva la solidaridad.
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